Un lugar donde no hay consecuencias

Hace mucho tiempo que he dejado de vivir en México; sin embargo, parece ser que no puedo dejar de ir a los magníficos hoteles en Cancún, que visito uno tras otro año con año, especialmente aquellos que son del concepto todo incluido.

Aunque los hoteles todo incluido pueden tener un precio un poco elevado, estoy convencido de que realmente lo valen, ya que estando ahí uno siente durante toda su estancia que las preocupaciones son algo tan abstracto como la mitología.

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Estos hoteles, debo decir que son mucho más que un lugar bonito donde alguien puede divertirse, relajarse o ambas cosas, sin ningún tipo de consecuencia, algo que puede resultar de una manera sumamente positiva para el estado mental de un individuo.

Para la mayoría de las personas, el sobrevivir y el vivir, así como el buen vivir, son una cruzada diaria, que requiere toda nuestra concentración y nuestras energías para mover las pesadísimas barras de la adversidad, que vienen invariablemente y sin parar a la vida de los hombres y mujeres, encargados no solo de su propio destino, sino de los de otras almas también.

Esta cruzada no nada más toma toda nuestra concentración y nuestras energías, sino que también requiere de la mayoría de nuestro tiempo, lo que nos hace descuidar otras áreas de nuestra vida mientras otras se fortalecen.

Esto a la larga puede llegar a causar problemas serios en algunas familias, especialmente si es una donde marido y mujer trabajan y son individuos dedicados a su profesión en cuerpo y alma, como es el caso de muchas familias.

Generalmente, cuando los individuos se dedican en cuerpo y alma a su trabajo, esto significa que son muy efectivos y buenos en su profesión, lo que suele traer consigo (dependiendo de la empresa ) una buena cantidad de viajes de trabajo, lo que significa una importante disminución en el ya recortado tiempo que alguien pasa con su familia.

Es por esto que aquellos días durante los cuales las familias se toman una vacación, son un tiempo crucial para la convivencia familiar y para el reposo total, en un lugar donde las consecuencias no existen y los placeres son eternos; en un lugar donde las playas y el mar no tienen equivalente alguno en el mundo entero.

Además, estos hoteles cuentan con todo tipo de atracciones y actividades que pueden entretener a huéspedes de todas las edades, lo que es crucial para una pareja que lleva a sus hijos.

Sin embargo, es muy importante el tratar de balancearnos un poco en lo que consumimos y en la cantidad que lo hacemos, ya que excesos de esta magnitud podrán sin duda alguna arruinar el trabajo de un año entero de gimnasio.

Esto se los digo porque en una ocasión llegue a subir diez kilos en diez días, algo que todavía no entiendo como sucedió, pero así fue; ese pequeño desliz me tomó casi un año de arduo ejercicio para corregir, ya que cuando uno pasa los treinta años de edad, es más fácil subir de peso y mucho más difícil bajar.

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Vive tu viaje para contarlo… y no a la inversa

Abrí el buscador de siempre y comencé a teclear con desesperación: “ofertas de viajes de última hora”, “hoteles baratos en Puerto Escondido”, “vuelos VivaAerobus”. No podía creer que ya estuviéramos a punto de iniciar agosto y yo no hubiera salido ni a ver si entre las trajineras de Xochimilco ya existía una con mi nombre.

Mientras tanto, los perfiles de mis amigos se van llenando de fotos que muestran entornos paradisiacos; playas de arena blanca y mar azul, sorprendentemente limpias y libres de niños correteando; legendarias ciudades que parecen surgir de un cuento de hadas, o bien modernas metrópolis en las que todo funciona a la perfección.

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Y claro, todos sonríen, se divierten, comen delicioso y, a pesar de ello, lucen cuerpo de atletas. En cada foto aparece un nuevo amigo; los niños se ven más angelicales que nunca y hasta el perro parece haber aprendido a nadar. ¡Cómo no iba yo a querer salir a bordo del primer vuelo a donde sea! Si parece que basta con llegar al aeropuerto, y hacer clic en Foursquare, claro está, para empezar a ser feliz.

Pero al cabo de unos minutos recuperé la cordura y pude pensar en las razones por las que no viajo, junto con otras miles de personas, en las temporadas vacacionales; odio las multitudes, prefiero viajar cuando el clima es más fresco, me encanta perseguir las ofertas de temporada baja y como agente de viajes, tengo que trabajar en verano.

Entonces, ¿por qué esos arrebatos de tristeza, coraje o envidia, cuando veo el continuo actualizar de los perfiles, con escenas cada vez más idílicas? Por suerte, la ciencia tiene respuestas para todo y en este caso, la solución nos llega de parte de la psicología.

De acuerdo con distintos profesionales en dicho ámbito, entre ellos los autores del estudio Envidia en Facebook: Una amenaza escondida para los usuarios, el problema es que en vez de “vivir para contarla”, como reza un dicho, ahora nos parece imprescindible contar, para dar señales de que vivimos.

Tomamos y compartimos la foto de la comida, antes de averiguar siquiera si es tan deliciosa como se ve. Le decimos al mundo en qué lugar estamos, antes de admirar todo lo que hay en él. Nos precipitamos a tomar la foto del recuerdo, aun cuando éste ni siquiera se ha formado del todo. Y en el caso de los viajes, publicamos la bitácora, antes de haber interiorizado o hasta vivido por completo las experiencias.

Toda esa prisa por contar hace que quienes siguen las historias, sientan que a ellos no les ocurre nada y se depriman al sentir que sus vacaciones no están a la altura de las redes sociales.

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Después de considerar estas ideas, mi recomendación para los viajeros es que antes de contar su travesía, con todo y secuencia fotográfica o documental en video, se preocupen por disfrutarla y vivirla. Ya habrá tiempo de volver a ver las fotos y seleccionar las que mejor ilustren las encumbradas reflexiones que nos dejó la experiencia.

De hecho, volver a ver las imágenes y los recuerdos del viaje es una forma de revivirlo y volver a pensarlo; algo que las generaciones que no han soportado la espera para el revelado del rollo están empezando a perder.

Para quienes se quedan en casa cuando la mayoría viaja, mi recomendación es que no se dejen abrumar por los aparentes excesos de felicidad y que, si pueden, tomen vacaciones aunque sea de las redes.

Si toda la dicha que transmiten los timelines de sus contactos es auténtica, traten de alegrarse un poco por ellos. Pero también recuerden que existen cientos de filtros y efectos para las fotos y que tras esa imagen de la familia sonriente junto al mar pueden estar horas de mal humor y discusiones por el tráfico en la carretera. En tales casos, es muy probable que la estemos pasando mejor quienes nos quedamos en casa.

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¿Por qué no Explorar?

En este, mi primer post, hablare un poco a cerca del miedo a lo desconocido, con ello me quiero referir específicamente al ámbito viajero. Se dice que este miedo es la verdadera fuente de toda arte y ciencia, creo que esta frase esta en lo correcto debido a que los mexicanos tendemos mucho quedarnos en nuestra zona de confort con el miedo de salir o explorar nuevos lugares, esto ocurre por que la mayoría de las veces relacionamos lo desconocido con el peligro.

Tendemos a pensar que  el propósito de la vida es ir siempre a lo seguro y saber siempre dónde van. Pero que pasa cuando llegamos a un lugar al que nunca habíamos ido, si este es placentero, decimos: “por que no vine antes” o “por que no hice esto antes”.

 

En lugar de quedarnos con la duda o estar solamente escuchando en platicas de nuestros amigos o familiares a cerca de hermosos lugares, deberíamos de visitarlos, sin tener este miedo a saber si la pasaremos bien o no. Cuando se tiene una mentalidad positiva no importa a donde, con quien, cuando y la hora que vayas realmente los viajes y experiencias las hace uno mismo.

Claro, como es obvio el lugar apoya mucho en esta situación, pero no por ser un lugar poco explorado o del cuál la gente hable poco, quiere decir que la pasaremos mal en nuestra visita. Es por ello que he creado este blog, para incitar a gente inexperta y con ciertas ganas de explorar más allá.